Prostatitis, causas y tratamiento

sábado, 1 de julio de 2017


A usted o a alguien a quien usted conoce se le puede haber hecho el diagnóstico de algún tipo de prostatitis, que es una enfermedad frecuente y dolorosa de la glándula prostática y las estructuras que la rodean. La siguiente información ha sido diseñada para contestar sus preguntas acerca de la prostatitis.

¿Qué es la próstata?
La próstata es una parte del sistema reproductor masculino, es aproximadamente del tamaño y la forma de una nuez y pesa aproximadamente una onza (28 gramos). Está ubicada por debajo de la vejiga, por delante del recto y rodea a la uretra, que es la estructura tubular que transporta orina desde la vejiga hacia el exterior del cuerpo a través del pene. La principal función de la próstata es producir líquido eyaculatorio.

¿Cuáles son los diferentes tipos de prostatitis y sus causas?
La prostatitis bacteriana aguda es el tipo menos frecuente de prostatitis y siempre es causada por una infección bacteriana. Normalmente es fácil de identificar a causa del inicio repentino de los síntomas, y es lo suficientemente severa como para que sea necesario ir al médico e incluso puede requerir manejo intrahospitalario. La prostatitis bacteriana aguda puede afectar a cualquier grupo de edad, pero normalmente ocurre en hombres jóvenes y de mediana edad. Otro tipo de prostatitis que es causada por una infección bacteriana es la prostatitis bacteriana crónica, que puede existir durante varios años sin producir ningún síntoma. Cuando finalmente aparecen, los síntomas son generalmente menos severos que los de la prostatitis bacteriana aguda pero a menudo recidivan. Esta entidad también puede afectar a cualquier grupo de edad, pero es más común en hombres jóvenes y de mediana edad.

La prostatitis no bacteriana y la prostatodinia son los tipos más comunes de prostatitis. Actualmente estos dos tipos de prostatitis se conocen como prostatitis crónica/síndrome del dolor pélvicocrónico. La causa exacta de estas prostatitis no bacterianas no es conocida, pero se cree que ocurre como consecuencia de algun tipo de inflamación no infecciosa o algun problema neuromuscular más que a causa de una infección. La inflamación en la próstata también puede ocurrir sin síntomas.

¿Cuáles son las causas de las prostatitis?
Las bacterias que causan la prostatitis bacteriana crónica y la prostatitis bacteriana aguda llegan a la próstata desde la uretra por reflujo de orina infectada en los conductos prostáticos. La prostatitis bacteriana no es contagiosa y no se considera como una enfermedad de transmisión sexual. La pareja sexual no puede contagiarse la infección.

Hay ciertas entidades o procedimientos médicos que aumentan el riesgo de contraer una prostatitis bacteriana. El riesgo es mayor si el hombre recientemente ha tenido una sonda u otro instrumento insertado en la uretra, alguna anomalía en el tracto urinario o una infección reciente en la vejiga.
La prostatitis crónica/síndrome del dolor pélvico crónico puede ser inflamatoria (prostatitis no bacteriana) probablemente causada por organismos típicos llamados clamidia o micoplasma (que pueden transmitirse por contacto sexual), o también puede deberse a una reacción química o inmunológica, tal vez incluso a reflujo de orina que entra a los conductos prostáticos.

No hay una causa conocida para el tipo no inflamatorio de prostatitis crónica/síndrome de dolor pélvico crónico (prostatodinia). No parece estar relacionada con bacterias ni con una inflamación de la glándula prostática, pero puede estar relacionada con un trastorno de los nervios y los músculos que rodean a la glándula prostática.

¿Cuáles son los síntomas de la prostatitis?
Los síntomas de los diferentes síndromes de prostatitis son extremadamente variables y aunque dependen del tipo de enfermedad que tiene, hay mucha superposición.

En la prostatitis bacteriana aguda, los síntomas son severos y repentinos y pueden hacer que el paciente busque atención médica de urgencia. Es común sufrir escalofríos, fiebre, mucho ardor al orinar e incapacidad de vaciar completamente la vejiga.

En la prostatitis bacteriana crónica, los síntomas son similares pero mucho menos severos. Incluyen: ardor al orinar; aumento de la frecuencia urinaria, especialmente a la noche; dolor perineal, testicular, en la vejiga y en la parte baja de la espalda; y eyaculación dolorosa. El médico puede notar, en los casos de prostatitis bacteriana, que la próstata está edematizada y es sensible al ser examinada. La enfermedad puede ocurrir en forma de episodios, con reagudizaciones y remisiones, asociadas con la infección, el tratamiento y la subsiguiente recidiva.

Los síntomas de la prostatitis crónica/síndrome del dolor pélvico crónico incluyen dificultad para orinar y a veces dolor al hacerlo, malestar o dolor en el periné, la vejiga, los testículos y el pene, así como dificultad para eyacular y dolor al hacerlo. En algunos casos, estos síntomas pueden no distinguirse de los descritos para la prostatitis bacteriana crónica.

¿Cómo se diagnostica la prostatitis?
El diagnóstico correcto es muy importante porque el tratamiento es diferente para los distintos tipos de síndromes de prostatitis. Además, es extremadamente importante asegurarse de que los síntomas no están relacionados con una uretritis, una cistitis, la próstata agrandada, o un cáncer. Para poder hacer un diagnóstico correcto se utilizan diferentes tipos de estudios.

Para examinar la glándula prostática, el médico realizará un tacto rectal (TR). Este examen es una simple evaluación en la que el médico introducirá un dedo enguantado y lubricado en el recto. Dado la próstata está ubicada justo delante del recto, es posible presionarla con facilidad. El médico podrá determinar si la próstata está agrandada o es sensible. La presencia de bultos o áreas induradas puede sugerir que hay cáncer de próstata. El médico también evaluará el grado de dolor o malestar que experimenta el paciente cuando hace presión sobre los músculos y ligamentos del piso pélvico y del periné. Si el paciente tiene prostatitis, este examen puede producir dolor o malestar momentáneos, pero no causa daño ni dolor prolongado importante.

Si el médico necesita observar la glándula prostática en mayor detalle o si considera que es necesario hacer una biopsia, puede solicitar una ecografía transrectal, que le permitirá visualizar la glándula prostática. Si hay riesgo de que la enfermedad sea cáncer, el médico considerará pedir un estudio del PSA.
Si el médico sospecha que puede tener prostatitis o algún otro problema en la próstata, puede derivarlo a un urólogo, que es un médico que se especializa en enfermedades del tracto urinario y en el sistema reproductor masculino, para confirmar el diagnóstico.

El urólogo repetirá algunos de los estudios que ya hizo el primer médico. El urólogo también evaluará el grado de dolor o malestar que experimenta el paciente cuando hace presión sobre la próstata así como los músculos y ligamentos del piso pelviano y del periné. El urólogo puede analizar diferentes muestras de orina, así como una muestra de líquido prostático obtenido al masajear la glándula prostática durante el TR. Las diferentes muestras de orina y de líquido prostático serán analizadas en busca de signos de inflamación e infección. Estas muestras pueden ayudar al urólogo a determinar si el problema está causado por una inflamación o por una infección y si el problema se encuentra en la uretra, la vejiga o la próstata.

Otros estudios que el urólogo puede considerar incluyen una cistoscopia, en la que se pasa un pequeño telescopio a través de la uretra hasta la vejiga para permitir el examen de la uretra, la próstata y la vejiga. El urólogo también puede pedir estudios del flujo de orina, que ayudarán a medir la fuerza del flujo de orina y a determinar la presencia de alguna obstrucción causada por la próstata, la uretra o los músculos pelvianos.

¿Cómo debe tratarse la prostatitis?
El tratamiento dependerá del tipo de prostatitis que tenga.
Si el diagnóstico es de prostatitis bacteriana aguda, el paciente deberá tomar antibióticos durante por lo menos 14 días. A veces esto significa que el paciente pueda necesitar ser internado para administrarle antibióticos por vía intravenosa. A veces es necesario utilizar una sonda si el paciente tiene dificultad para orinar. Casi todas las infecciones agudas pueden curarse con este tratamiento. A menudo se continuará el tratamiento con antibióticos durante un período de hasta cuatro semanas.

Si el diagnóstico es de prostatitis bacteriana crónica, el paciente tendrá que tomar antibióticos por un período más largo, normalmente entre cuatro y 12 semanas. Alrededor del 75 por ciento de los casos de prostatitis bacteriana crónica se curan con este tratamiento. A veces los síntomas recidivan y es necesario volver a hacer el tratamiento con antibióticos. Para los casos que no responden a este tratamiento, puede ser recomendable un tratamiento a largo plazo con antibióticos para aliviar los síntomas. En los casos más difíciles es posible utilizar otros medicamentos (como los que se utilizan para las prostatitis no bacterianas) u otros tratamientos (por ejemplo, tratamiento de masajes en la próstata). En algunos casos muy poco frecuentes puede recomendarse una cirugía de la uretra o de la próstata. La cirugía para tratar una prostatitis bacteriana crónica no debe tomarse a la ligera y se recomienda buscar una segunda opinión.

El paciente puede no necesitar antibióticos si el diagnóstico es de prostatitis crónica no bacteriana/síndrome de dolor pelviano crónico. Frecuentemente los médicos tienen dificultades para decidir si un paciente tiene prostatitis bacteriana o no bacteriana. Esto se debe a las dificultades para obtener una muestra y, a veces, un tratamiento previo con antibióticos oscurece el diagnóstico. Un organismo que responde a antibióticos pero que es difícil de diagnosticar también puede ocasionar prostatitis no bacteriana. Por estos motivos es posible que inicialmente se receten antibióticos hasta que se haga el diagnóstico definitivo de la prostatitis sobre la base de los estudios adecuados. La respuesta al tratamiento con antibióticos decidirá si se debe continuar o no. Dependiendo de los síntomas el paciente puede recibir una variedad de otros tratamientos. Éstos pueden incluir alfa bloqueadores, fármacos antiinflamatorios, relajantes musculares, extractos vegetales (o vitaminas), y masajes repetidos en la próstata (para drenar los conductos de la próstata).

Hay diferentes tratamientos con calor, biorretroalimentación y ejercicios de relajación que pueden aliviar algunos de los síntomas. Puede ser aconsejable que discontinúe algunos alimentos (por ejemplo los condimentos) y bebidas (por ejemplo las que contienen cafeína o las bebidas ácidas) y evitar ciertas circunstancias (por ejemplo, andar en bicicleta) que exacerban el problema. Una vez que se hizo el diagnóstico correcto, uno de los mejores tratamientos puede ser el de darle la seguridad al paciente de que no tiene una enfermedad grave.

Normalmente no es necesario un tratamiento para la inflamación prostática asintomática.

Preguntas frecuentes:
¿Por qué los médicos tienen dificultades para diagnosticar la prostatitis?
El diagnóstico de los diferentes tipos de prostatitis puede ser muy difícil y a veces bastante frustrante tanto para el paciente como para el médico. Los síntomas son variables y hay mucha superposición de síntomas entre los diferentes tipos de prostatitis. Una vez que el paciente ha sido tratado con antibióticos, puede ser difícil diferenciar una prostatitis bacteriana de una prostatitis no bacteriana.

¿Cómo se verá afectado el paciente por la prostatitis?
La prostatitis es una enfermedad extremadamente frustrante tanto para el paciente como para el médico. Puede afectar seriamente la calidad de vida del paciente. El diagnóstico correcto del problema de la prostatitis es difícil, y no siempre es posible curar la enfermedad. Sin embargo, la prostatitis es una enfermedad que se puede tratar y normalmente es posible aliviar los síntomas más importantes si se siguen las recomendaciones del tratamiento.

¿Por qué algunos pacientes no se curan una vez que se les diagnosticó la prostatitis?
La mayoría de los casos de prostatitis bacteriana aguda responden completamente al tratamiento. Desafortunadamente, el tratamiento para el síndrome de prostatitis crónica está lejos de ser prefecto. Los pacientes que tienen prostatitis bacteriana crónica pueden sufrir la persistencia del problema infeccioso a pesar del uso de antibióticos. Esto es a causa de la dificultad que tienen los antibióticos para penetrar la glándula prostática y matar por completo las bacterias que se encuentran dentro de los conductos prostáticos. En estos casos a veces puede ayudar hacer masajes repetidos o frecuentes en la próstata. Los pacientes que han tenido prostatitis bacteriana crónica y que se han curado son susceptibles a las recidivas, y cada recidiva puede ser más difícil de tratar que la anterior. Muchos pacientes con prostatitis crónica/síndrome de dolor pélvico crónico (prostatitis no bacteriana y prostatodinia) no responden al tratamiento. El médico puede emplear un enfoque polimodal para el tratamiento (más de un tratamiento a la vez). Los pacientes pueden tener que acostumbrarse y aprender a vivir con los síntomas mientras la inflamación, con suerte, “se autolimita”.

¿Cuáles son algunos de los hechos más importantes acerca de la prostatitis?

# El diagnóstico correcto es la clave para el tratamiento de la prostatitis.
# No siempre es posible curar la prostatitis, pero se puede controlar.
# Debe haber un seguimiento luego del tratamiento, incluso si los síntomas mejoraron.
# Los pacientes que tienen prostatitis no corren un mayor riesgo de desarrollar cáncer de próstata.
# No hay motivos para discontinuar las relaciones sexuales normales a menos que resulten incómodas, especialmente durante la fase aguda.
# Es posible vivir una vida razonablemente normal con prostatitis.

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